Televisión nueva… ¿LCD o Plasma?

Existe últimamente un interés, encubierto diría yo, en el ámbito de fabricantes y distribuidores de televisiones, por el que se nos invita por activa y por pasiva a la compra de uno de estos aparatos, incidiendo en las virtudes de la tecnología de plasma frente a la LCD, hasta el punto de que en el último capítulo de “Los Serrano”, una de las protagonistas conseguía a muy buen precio uno de estos aparatos, haciendo referencia expresa en varias ocasiones a que la televisión en cuestión era de plasma.

Sin menospreciar lo que se dice en cuanto a las ventajas de este tipo de pantallas, paso a exponer ciertos conceptos que, aclaro, no son apreciaciones personales, sino un compendio resumido de entre todo lo que he podido leer y escuchar acerca de esta tecnología. Lo cual hace que no pueda afirmar totalmente lo que a continuación escribo, sino exponerlo tal y como lo he recibido para que cada cual amplíe o confirme/desmienta esta información, en caso de estar interesado en la misma.

Para empezar, este ímpetu en vender este tipo de televisiones parece estar auspiciado por tres marcas líderes en su fabricación, como son Panasonic, Hitachi y Pionner, marcas que han apostado desde el principio por la fabricación de pantallas de plasma cuya tecnología, recordemos, es anterior a la LCD. Posteriormente también fabricaron pantallas LCD, claro. Por tanto, no es de extrañar que estos fabricantes dispongan de un stock importante de estos aparatos (plasma) y que estén tratando por todos los medios a su alcance vaciar sus almacenes para no tener que “comerse con patatas” toda una producción de televisiones con pantalla de plasma, que de alguna forma fueron sustituídas poco más tarde por la tecnología LCD. No hace mucho tiempo que vengo viendo en varios diarios que estos fabricantes (en concreto Panasonic) incluye en la portada y contraportada de los mismos un anuncio de televisiones de plasma con un precio de oferta “atractivo”.

A ver, técnicamente es cierto que las pantallas de plasma tienen más contraste, nitidez, etc. que las pantallas LCD, pero no parece menos cierto que las pantallas de plasma tienen una vida útil más corta. Son pantallas que se acaban “quemando” a raíz de una reproducción repetitiva de una imagen en la misma zona de la pantalla. Este efecto es similar al de muchos cajeros automáticos, que a causa de mostrar continuamente la misma imagen en su pantalla, acabamos viendo cómo esa imagen queda permanentemente “impresa” en la pantalla, dando la impresión de que la imagen ha “quemado” la misma. Esto, evidentemente, no es tan grave en las pantallas de plasma, y puede tardar mucho tiempo en la aparición de estos síntomas, sobre todo si no se toman ciertas precauciones. No tenemos más que pensar en los distintos logotipos que cada cadena de televisión emite en las esquinas de sus programas, y en los efectos que pueden causar en este sentido en este tipo de pantallas. De hecho, hay varios aparatos en el mercado (sintonizadores TDT, etc.) que tienen la opción de sobreimprimir un cuadrado de color oscuro encima de estos logotipos, para evitar precisamente que este tipo de imágenes fijas puedan deteriorar las pantallas de plasma (se especifica que esta funcionalidad es para las pantallas de plasma). Uno de los aparatos que incluyen esta funcionalidad, por poner un ejemplo, es el sintonizador TDT Siemens M750T, en el que se puede instalar un firmware no oficial (basado en el oficial) que dispone de esta característica, la cual es comentada en los foros donde se desarrolla este firmware. La función en particular ha sido llamada “Mosca”, y se puede consultar acerca de la misma en www.todopvr.com, haciendo una búsqueda en los foros utilizando la palabra “mosca”.

Ni que decir tiene lo que podría ocurrir si utilizáramos asíduamente una de estas televisiones como monitor de ordenador, dado que la mayoría de ellas tienen entradas VGA a la que poder conectar nuestras computadoras.

Por otra parte, aunque, como he comentado, las pantallas de plasma tengan más ventajas en cuanto a contraste, etc. que las LCD, bien es cierto que estas ventajas no son verdaderamente significativas, puesto que las pantallas LCD han avanzado lo suficiente como para minimizar estas desventajas, de forma que hoy día se pueden encontrar en el mercado pantallas LCD con una muy alta relación de contraste, una nitidez excelente (aunque este parece ser el punto más flojo de las LCD) y una velocidad de respuesta muy alta, valores que a dia de hoy no tienen nada que envidiar a la tecnología de plasma. De hecho, hace tiempo que existen monitores LCD con tiempos de respuesta de 2 milisegundos, y creo recordar que incluso menos, cuando lo normal antes eran 25 milisegundos, siendo las mejores pantallas de 16 milisegundos. Esto, hoy día, como comento, ha sido superado ampliamente. Además, las pantallas LCD no tienen la desventaja antes mencionada para las pantallas de plasma. No hay riesgo de que la pantalla de una televisión LCD se pueda quemar y, por tanto, tienen una vida útil superior a las de plasma, ya no sólo por carecer de este problema, sino porque es una tecnología posterior que, por decirlo así, ha sustituído al plasma, dejando a este último en segundo plano hasta que se acabe el stock de estas pantallas y se rentabilice la inversión de ciertos fabricantes en la tecnología adquirida para su fabricación, hasta que finalmente queden en el olvido.

Por eso, es posible que cuando nos fijemos en dos aparatos de televisión con las mismas características, pero con distintos tipos de pantalla (plasma vs. LCD), el precio sea favorable al aparato de plasma, haciendo que podamos decantarnos en la compra. Yo, a tenor de lo que humildemente he aprendido, como he dicho, leyendo en internet sobre el tema, y que intento plasmar en estas líneas, desaconsejo la adquisición de una TV con pantalla de plasma, máxime teniendo en cuenta que para la primavera-verano de 2008 se prevee que las televisiones LCD sufran un bajón importante de precios por varias razones (técnicas, económicas, de marketing…), una de las cuales es la invención de nuevas tecnologías en este campo, como la pantalla LED, que ya están presentes en muchos monitores de ordenadores portátiles (véase Apple), cuyo consumo es mucho menor, ofreciendo un contraste, cuanto menos, similar a las LCD. Además, hace un par de días he leído en internet que Sony ha inventado un nuevo tipo de pantalla con mucha más resolución y un consumo ínfimo (basada en OLED, según se puede ver en http://gizmologia.com/2007/05/video-de-la-nueva-pantalla-flexible-oled-de-sony), y que además es flexible, o ésta otra (http://gizmologia.com/2007/09/super-pantalla-plana-de-sony-estara-disponible-a-finales-de-2007), que ya se ha presentado en la feria del ocio de Las Vegas (CES 2008), es de tecnología OLED, y se ve mucho mejor que el plasma con la mitad del consumo de una LCD, y cuya limitación en estos momentos es el tamaño de pantalla, que no supera las 30 pulgadas. Aun así, se puede leer bastante acerca de estas nuevas tecnologías en internet, además de varios avances en este sentido en las tecnologías existentes ahora mismo en el mercado, las cuales están en contínua evolución, como ya sabemos. Hemos de tener presente que estas nuevas tecnologías emergentes dejarán incluso al LCD como “obsoletas” en un período de tiempo no muy largo.

Por lo tanto, lo que sí recomiendo encarecidamente es la búsqueda de información en internet sobre las tecnologías existentes y sus características actuales, y si vamos a comprar una televisión, comprarnos lo mejor que la tecnología nos ofrezca en el momento, y claro está, que nuestro presupuesto nos permita, o en su defecto esperarnos un tiempo a que modere su precio, para evitar comprar algo que al cabo de unos meses quede obsoleto y peor aún, pueda acarrearnos problemas como los comentados para el plasma. Se trata de, aun sabiendo que es seguro que el contínuo avance de la tecnología va a dejar obsoleto en un plazo de tiempo determinado cualquier aparato que compremos hoy, que podamos alargar ese plazo de “durabilidad” el mayor tiempo posible, para poder rentabilizar nuestra inversión durante todo ese tiempo.

O eso, o comprarnos el aparato más barato que podamos encontrar, para que la inversión en algo que sabemos que va a ser reemplazado en un corto período de tiempo no sea excesiva, y si tenemos cualquier problema o avería cuya reparación pueda ser tanto o más cuantiosa que lo que nos gastamos en su compra, podamos abordar sin muchos problemas el cambio/renovación del mismo, teniendo en cuenta, además, que si llevamos a reparar un aparato de estas características, es posible que el servicio técnico no disponga ya del modelo y tecnología de pantalla que necesitamos, por la existencia de cosas más modernas, y el hecho de pedir expresamente para nosotros algo ya obsoleto sea, si no imposible, desde luego sí más caro que lo que en ese momento nos ofrezca el mercado, lo cual probablemente no hará rentable el gasto de la reparación. Son riesgos que en términos tecnológicos estamos abocados a sufrir de una manera u otra.

Con esto de las televisiones pasará, a su nivel, como está pasando ahora con el DVD, cuyo fin se adivina más o menos pronto, en cuanto tengamos claro vencedor de entre las dos tecnologías que pugnan en estos momentos por la alta definición, como son HD-DVD y BluRay, lucha en la que esta última parece estar llevándose el gato al agua, con lo que si al final se establece como vencedora en el mercado, toda la inversión en películas DVD valdrá de poco, y quien quiera tener sus películas preferidas en BluRay tendrá que volver a comprarlas en este formato, que no es compatible con el actual DVD, dejando nuestra colección actual inservible cuando nuestro reproductor DVD acabe por estropearse (que seguro se estropeará, pues los reproductores normales, los de 60-90 Eur que venden en los hipermercados tienen una vida útil de aprox. 2 años) y no podamos ya encontrar reproductores de DVD en el mercado, por ser una tecnología obsoleta.

Dicho todo esto, con el único ánimo de que sirva de información, que cada cual gaste su dinero en lo que desee. No faltaba más.

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