Al ritmo de los tiempos
¡Cómo han cambiado los tiempos…! Cómo han cambiado tan rápido… ¡Qué vértigo!
Si muchas personas levantaran la cabeza y echaran un vistazo en nuestros días, creo que la volverían a agachar horrorizadas de tanto artilugio mágico y misterioso.
Desde que empezó la historia del ser humano, la evolución ha llevado un ritmo vertiginoso, pero en el final del siglo pasado y principios de éste el ritmo ha sido trepidante, sobre todo en lo que a tecnología se refiere.
Cuando yo era pequeña esperaba con un cierto desasosiego la llegada del año 2000. Siempre pensé, por una fuerte influencia cinematográfica, que íbamos a ir todos vestidos con trajes plateados brillantes y casi flotando en un ambiente etéreo. Un mundo aséptico, en blanco puro, sin prisas, en una ficticia armonía total… Todos llevaríamos un intercomunicador en nuestro reloj de pulsera para estar comunicados con el resto. Y nada de comidas normales, no; pastillitas y tabletas energéticas era lo que nos esperaba. Los famosos robots de la época nos ayudarían a hacer las tareas más ingratas. También, un poco más adelante, pensé que hasta las relaciones sexuales se podrían mantener a través de las máquinas. ¿Os acordáis de la peli de Woody Allen? ¡Qué horror!
Jueves, 30th Octubre, 2008

Harto de esperar las bondades de un iPhone en mis manos, dada la política tan cerrada de Apple en cuanto a aplicaciones se refiere, además de otros motivos personales, y aprovechando mis últimos
Así es como he entrado en el mundo del podcasting, y desde luego no podía haber tenido mejor oportunidad de estreno. Esta vez puedo estar agradecido, pues cuando las cosas no se buscan, y basta con abordar cada día los pequeños proyectos con ilusión, de forma desinteresada, con intención de divertirse y de paso ayudar a otros, de repente, un buen día se presenta una oportunidad única.
No quisiera extenderme demasiado con esta impresión personal, principalmente por dos razones: es tarde y estoy con un cierto “mosqueo” después de la presentación de hoy de Apple. Lo del mosqueo es, por supuesto, una forma de expresar mi estado de ánimo y conclusiones finales después del evento.
Llevaba un buen rato tratando de retratarme a mi mismo para cumplir con mi promesa (por fin) de contar y cantar (nunca mejor dicho, ya veréis por qué más adelante) las bondades y las miserias de ser un seudogeek. De hecho, ya tenía medio post escrito…
El otro día estuve fijándome durante un momento en la barra izquierda del blog, en el lugar donde se me ocurrió dejar visible la encuesta, y me he estuve fijando en los resultados de la pregunta que hice en el momento en el que publiqué el blog, más que nada por dejar la utilidad configurada mientras terminaba la construcción del mismo. Desde entonces, he sabido que a 14 personas les ha encantado este sitio, que 5 preferían “no hablar”, y… en fin, los resultados los podéis ver vosotros mismos.
A alguno le parecerá la chiquillería de la jornada el hecho de que alguien a quien se le supone “hecho y derecho” cuente en un blog cosas que bien podrían parecer tan elementales que hasta produzcan risas por lo ridículo del asunto.











