Controlador USB multifunción Powermate

powermate_1.jpgNo lo esperaba, pero hoy me llegó el paquete de Apple. Los aproximadamente 60 € que me regalaron como compensación por no haber podido cambiar mi Macbook por uno de los nuevos modelos no daban para mucho más, y aún así este periférico se pasaba un poco, pero la agente que me atendió, una persona estupenda y simpática donde las haya, me aceptó el pedido. Tenía como segunda opción el ratón de Apple por si me decían que no podía ser, pero al final cayó.

Se trata, tal y como dice el título del artículo, de un controlador USB multifunción: el PowerMate, de Griffin Technology, que no es ni más ni menos que una simple rueda con giro sin fin y pulsación, cuyos movimientos son totalmente programables.

Está construído totalmente en aluminio, y dispone de una base de caucho transparente que permite el paso de una agradable y estética luz azul proporcionada por un LED incorporado en el interior. Esta base de caucho junto con un peso apropiado le proporciona la suficiente estabilidad para quedar bien asentado y no moverse de su sitio cuando lo utilizamos.

Llevo todo el día configurándolo y probándolo, y para ser sincero podría considerarlo un verdadero capricho, pues su función no es otra que simplificar con un giro, una pulsación o una mezcla de ambos, las distintas combinaciones de teclado que se nos puedan ocurrir. Puede resultar realmente cómodo si no se es muy amigo de tener las manos en el teclado, como yo.

En Mac OS X, el software instala un icono en el panel de Preferencias del Sistema, y desde ahí se pueden configurar todos los parámetros, desde el nombre del dispositivo hasta las configuraciones de los distintos movimientos y sus combinaciones de teclado, pasando por el comportamiento de la luz del LED. Dispone de 6 movimientos configurables por aplicación, y se pueden configurar tantas aplicaciones como se deseen, además de la configuración por defecto para el sistema. Las posibilidades son tremendas, porque dependiendo de la aplicación que tengamos activa, funcionará de una forma u otra. Esto abre todo un mundo de posibilidades a la hora de controlar nuestros programas favoritos, sobre todo si se trata de editores de vídeo o audio, pues por ejemplo, nos permitirá movernos y manejar las pistas de una forma, podríamos decir, profesional, o al menos de forma similar.

Los seis movimientos programables son: giro a la izquierda, giro a la derecha, pulsación, pulsación con giro a la derecha, pulsación con giro a la izquierda y pulsación prolongada. Dentro de cada movimiento de giro, podremos programar, además, un rango de repetición. La pulsación prolongada es programable entre 0,5 y 4 segundos.

El periférico tiene un acabado impecable y, aunque me pareció algo más pequeño de lo esperado, tiene una pinta estupenda. Viene en un blister con un CD que contiene los controladores para Mac OS X y Windows (sí, también funciona con Windows), y el manual en formato .pdf. Además trae un prolongador USB, por si el cable que viene con el PowerMate, de unos 50 cm, se queda corto.

En definitiva, un periférico que me ha sorprendido con unas características, comodidad y versatilidad que pueden responder perfectamente, sin duda alguna, a unas necesidades concretas, y a un precio asequible, lo cual quiere decir que lo veo más apropiado para usarlo como apoyo, por ejemplo, a la edición de vídeo y audio, como he dicho antes, y para alguna utilidad más de este tipo donde le podamos sacar todo el partido a la rueda de control.

Aunque se puede utilizar, como he dicho, en cualquier aplicación, no veo al PowerMate como un periférico que pueda hacerse imprescindible para el manejo diario de mis aplicaciones, porque el peor inconveniente que le he visto es, y aquí viene la parte mala, lo que ocurre con este tipo de periféricos: la memorización de 6 comandos por aplicación, es decir, que si programamos 10 aplicaciones, deberemos aprender 60 comandos, lo que puede ser algo caótico, en especial al principio. Supongo que es cuestión de ir asimilando con el uso diario. Además, el consumo extra de batería al utilizarlo en un portátil, como también es mi caso. Ya os digo que a pesar de lo mucho que me ha gustado, no me veo usándolo cada día a no ser que de repente me dé por la edición compulsiva de vídeo.

Después de tan sólo una tarde (aunque intensa) con el PowerMate, me arriesgo a dar un veredicto precipitado, pero por el momento lo veo como un capricho estupendo al que trataré de darle uso aprovechando que lo tengo, pero que a pesar de su versatilidad y posibilidades, es ese “algo” que tiene que no me termina de convencer, por muy poco, eso sí. Quizás no termine de ser el periférico apropiado para un portátil, y su verdadera vocación sea para el trabajo con un ordenador de sobremesa, donde pueda quedarse siempre enchufado.

Espero que os sirvan mis impresiones, y no dudéis en escribir algún comentario si queréis ampliar, corregir, opinar o preguntar cualquier cosa sobre el tema. Saludos.

Responder