En casa… ¡¡llevo yo los pantalones!!

mediaesferaSí sí, como lo oís… En casa llevo yo los pantalones. Tampoco es porque quiera expresamente; es un poco lo de cría fama, desde que era jovencilla, ya sabéis. Pero ¡ojo!, que sólo me refiero a lo que se escribe en este magnífico blog: a la tecnología. Llevo unos divinos “pantalones tecnológicos…” Y no es que cambien de color a gusto del momento, o que lleven música incorporada al ritmo de la forma de caminar, ni tan siquiera que se planchen solos… ¡cómo molaría esto!

No, no, nada que ver. Sencillamente soy, más por gusto que otra cosa, la que está al tanto de estos temas y a la que le encanta trastear en todo lo que hace ruido, se teclea, se ve, se escucha, se enchufa, se resetea, navega y también, casualidad, todo lo que lleva instrucciones. Sí, esos libritos que parece que queman y nadie quiere leérselos. No me extraña… a ver quién se anima a ello por gusto…

No sé que estaríais pensado al principio, porque soy una persona bastante tolerante en cuanto a relaciones, convivencia y en esto también, aunque no pueda evitar intentar siempre llevar la voz cantante tecnológicamente hablando, qué se le va a hacer… Bueno, aparte de estos, también me gusta llevar otro tipo de pantalones, los vaqueros, son mi prenda estrella, me encantan. Azules, negros, de colores, impolutos, desgastados, rotos, sin dibujos, con dibujos, anchos, anchísimos, estrechos, estrechísimos… en fin, todo tipo de formas y modelos. Al igual que los distintos modelos y tamaños de cajas que entran de vez en cuando en mi hogar, como en el de todos. Estas pueden ser grandes, grandísimas, medianas, medianísimas, pequeñas y pequeñísimas…

A mí las que más me gustan son las que van desde pequeñísimas a las tirando a grandecitas, por lo que contienen claro. Las más grandes, las grandotas, ummmm me pueden gustar pero por la función que hacen las cosas que llevan dentro no me atraen tanto… Me recuerda lo tedioso que es tener a punto una casa. Aunque, por otra parte ¿qué haríamos sin estos aparatos? Desde luego no podría estar escribiendo esto tan tranquilamente. Está claro que en otra época mi condición de mujer me habría obligado a otros menesteres. Por ejemplo, años atrás, y no tantos, en vez de estar dirigiéndome a vosotros con tiempo y toda mi libertad, quizá me vería obligada a machacarme las manos una vez más lavando toda esa ropa que se acumula, o la cantidad de platos que se amontonan tras una buena comida. Nunca les podremos agradecer lo suficiente a los inventores de estos magníficos aparatos electrodomésticos su disposición y buen hacer. Cada vez son más avanzados y nos hacen las tareas más y más fáciles a todos, hombres y mujeres…

Pero a lo que vamos… a las cajas y la tecnología que llevan dentro. ¡Uyyyyy! cómo me gusta abrir una de esas cajas y los preliminares. ¡Qué me decís de los preliminares! Cuando empiezas a pensar necesito comprarme esto o aquello, a veces la verdad es que no es tan necesario, pero es que tira mucho ¿eh?… Demasiado, diría yo. A los que nos gustan las nuevas tecnologías nos resulta muy difícil resistirnos a las novedades que nos inundan por todos los lados. Yo procuro ser consecuente y esperar siempre un poco. Sobre todo si lo que quiero es renovar algo que todavía está en buen estado de uso. Si es algo que no tengo, me cuesta un poco más dejar pasar tiempo. Empiezo tanteando y pienso: “Voy a echar un vistacillo por Internet a ver lo que encuentro”. Y claro, encuentro de todo… tentaciones y más tentaciones por todos los lados. Encima, en tecnología, todo se nos hace viejo en un pis pas. Por ejemplo, miras cámaras digitales y…. chungo chungo. Rápidamente te das cuenta de que en un año te has quedado desfasado; los megapíxeles se incrementan a una velocidad vertiginosa. Recuerdo cuando las que ahora valen unos 500 euros más o menos, costaban entre 3000 y 6000, impresionante. La mía me costó, y era de las primeras, 600. Y ahora sus megas son pocos en comparación, aunque sigue haciendo muy buenas fotos y se editan perfectamente. Esto es aplicable a casi todo, avanza muchísimo en poco tiempo. Por eso hay que ser muy consciente con lo que verdaderamente tienes que comprar.

No es de extrañar que a veces me identifique plenamente con Indiana Jones, salvando todo tipo de obstáculos y peligros en sus vertiginosas aventuras. Yo hago lo mismo para aguantar estas grandes tentaciones, requiebro para un lado, requiebro para el otro… ¡¡Guaaaaaa qué me aplasta la piedrota del templo maya!! Si es que casi oigo hasta la música de fondo a la vez que pienso ¿me lo compro, no me lo compro? Es una tortura. Procuro que sean las menos pero a veces me alcanza, claro que me alcanza… Y llevo a casa cargada con algo de dudosa utilidad. Pero cómo molaba en la tienda, cuando me susurraba con un no sé qué hipnótico que te dice: “¡Llévame contigo, llévame contigo!” Luego la cosa puede cambiar pasado el tiempo. Para qué quería yo ese reloj despertador con tanta cosita si sólo lo uso para despertarme, o ese marquito digital que nunca me acuerdo de poner en funcionamiento… En fin tampoco es que me pase mucho, menos mal. Estoy aprendiendo a no caer en trance ante tanto aparatito “huérfano”. Todos estos cacharritos, o gadgets, viene con sus cajitas claro… A lo largo de mi vida, si lo pienso, he abierto muchas, pero si me tengo que quedar con alguna caja de todas las que pueda recordar, me quedaría con una, un auténtico momentazo… No fue una compra impulsiva ni mucho menos, fue bastante meditada. Sabía de su lanzamiento en breve y estuve esperando. Miraba a diario las noticias en Internet y ojeaba puntualmente todas las revistas dedicadas al tema, incluso las que me enviaba mensualmente una famosa tienda dedicada a ello en exclusiva… Pensaba en la configuración que más me convenía, dónde lo iba a poner, las nuevas necesidades que me iba a reportar, todo eso y más bullía en mi cabeza en esos momentos previos a la compra. No sé el por qué, pero creo que ya os lo estáis imaginando. Algunos me conocéis ya bastante. Pues sí, el primer mac que compré nuevo. Había tenido ya dos: uno fue un traspaso y el otro de segunda mano. No había cajas. Pero esta vez sí que iba a haberla, me compraba un iMac precioso, y lo sigue siendo, el mitad esfera blanco. Por fin salió y llego el día, iba a comprarlo. Estaba supercontenta. Fui a esa famosa tienda que he mencionado antes y elegí lo que ya tenía pensado. Formalicé la factura, lo pagué y salió el dependiente con esa preciosa caja en todos los sentidos. Era verdaderamente bonita, si es que hasta en esto cuidan el diseño, todo hay que decirlo. Era como un cubo grandote plateado con la imagen del iMac blanco por los lados ¡qué chula! Estaba deseando llegar a casa para abrirla. Por fin llegué y también llegó el momento tan esperado… ¡qué momento! Buscaba el cúter con cierto nerviosismo para rajar la cinta de embalaje. Empecé a cortar meticulosamente, y por fin, la abrí… Lo primero que sentí fue ese “olor de santidad” y no era a rosas precisamente. Era un olorcillo muy particular, un olor a metálico que me encanta y que es fácilmente evocable. Continué sacando cosas a la vez que intentaba acordarme de cómo estaban guardadas. Ya sabéis, por si hay que cambiarlo; aunque luego nunca encajan las cosas, todo hay que decirlo, alguna vez me ha pasado, siempre me sobra algo. Finalmente yo lo salvé de su cautiverio de cartón, y allí estaba él con todos sus aditamentos, teclado, ratón, altavoces, CDs, pegatinas con la manzanita, documentación… ¡Qué nuevecito, qué bonito! con que mimo lo deposité en mi escritorio… me dolía incluso dejarle alguna huella, de esas que tan marcadas están cuando las encuentran los del C.S.I. Miré un poco sus escasas instrucciones… ¿para qué? No hacen falta. Enchufé y escuché el sonido de arranque. Ese sonido, su channng… nunca lo han cambiado en los años que llevo, su logo sí y algunas cosas más, pero ese sonido no, es el sonido del mac. En él lo sigo escuchando, sigue ahí, pero como actor secundario… cómo cambian las cosas.

He abierto otras cajas, como la de este otro iMac desde el que os escribo, pero con la ilusión de esa caja no. Es como cuando deseas dar un primer beso, ese beso que nunca se olvida. Los que vienen después gustan, pero nunca será lo mismo, no emociona como el primero… Luego vinieron otras que también me han gustado mucho, como la del iPhone. Muy bonita, mucho diseño, pero en el fondo nada que ver, nunca será como esa. Es la caja de mi recuerdo… Segura estoy de que vosotros tenéis también algún cacharro, o algunos cacharros, con los que habréis sentido la misma ilusión al desembalar. Me seguiré acordando durante un ratillo más mientras veo que una de mis teles, (tengo varias como todos), está empezando a hacer extraños, ummmmm… Se hace pequeñita la pantalla de repente, qué raro… creo que voy a tener que meterme a navegar por internet a ver lo que encuentro… Me pondré el sombrero, agarraré con fuerza el látigo, y me prepararé para la aventura, siempre alerta, no vaya a ser que me despiste, se me vayan los ojos a donde no deben y finalmente me alcance la piedrota… Tened cuidado vosotros también: advierto que las piedrotas están por todos los lados. Todo está lleno de trampas para gente como nosotros. Cuidado y pensadlo dos veces cuando vayáis a levantar un ídolo de su pedestal.

Muchas gracias por vuestra atención y suerte…

  1. #1 by LiOnz on 15 Marzo 2009 - 0:46

    Me encanta ese “toque” tan tuyo que tiene el artículo… Real como la vida misma. Yo me veo igual.

    Si es que hasta te estoy viendo la cara mientras abrías la caja de ese iMac… ;-)

  2. #2 by phroc on 15 Marzo 2009 - 17:13

    Yo diría que es un toque muy femenino. Las chicas estáis siempre muy atentas a los pequeños detalles. Y es verdad que una compra tecnológica es como un ritual: tiene su magia, su emoción, sus olores, todos estos pequeños detalles que nos describes tan bien. Pero es cierto que con Internet el placer de esa compra tecnológica es mucho mayor porque lo saboreas mucho antes al buscar primero en Internet, empaparte de todas las características del producto, buscar el mejor precio, etc. Internet está cambiando nuestros hábitos en muchas cosas… En este caso concreto, para bien, está claro.
    Yo soy también de los que se leen las instrucciones. Después de estar un día entero con un “cacharro nuevo” en las manos, soy capaz de irme a la cama con un tocho de manual de instrucciones mal traducido y pasarme otras 2 horas leyendo… Es una enfermedad, lo sé…
    Lo que más me gusta de tus posts es poder ver las cosas a través de tus ojos de mujer. Es muy enriquecedor para mi porque es como revivir los mismos hechos con sentimientos diferentes. Y ahora tengo una pregunta comprometida para ti. Como buena mujer que eres, disfrutarás comprándote ropa, complementos, cosmtéticos, etc. ¿Ese placer supera al que sentiste al abrir la caja de aquel Imac? … Algo me dice que sí… Muy maquera, muy tecnológica, muy puesta…. pero muy mujer!!!!

  3. #3 by phroc on 15 Marzo 2009 - 17:24

    Vaya… Te acabo de dejar un comentario que se ha esfumado, como por arte de magia… No sé qué pasa…

    Te decía que ese “toque” me gusta a mi también mucho porque es un toque muy femenino, muy pendiente de los pequeños detalles. Las compras son un ritual, en efecto, con su magia, sus olores, su emoción… Lo relatas maravillosamente bien.

    Lo que me gusta de tus posts es precisamente eso: poder ver las cosas a través de tus ojos de mujer. Es muy enriquecedor para mi porque me permite revivir los mismos hechos con otros sentimientos.

    Mi pregunta comprometida del día es la siguiente: ¿Experimentas el mismo placer al comprar ropa que lo que sentiste al abrir la caja de ese Imac?. Apuesto a que el placer de la ropa es mayor… Me llamarás machista pero correré ese riesgo. Tu muy maquera, muy tecnológica, muy puesta… sí, pero muy mujer!!!

  4. #4 by Maeltj on 15 Marzo 2009 - 23:22

    La caja que más me emocionó fue la de mi primer mac. Abrir la caja del MacBook fue toda una experiencia. Todo perfectamente ajustado, el olor, el sonido del primer arranque del sistema. Con el iMac también fue emocionante, pero ya no fue lo mismo.
    En cuanto a las instrucciones, yo soy de los que se las leen. En muchas ocasiones me las leo antes de nada, y si no soy de los que como @Phroc me voy con el librito a la cama. También forma parte de mi ritual.
    Como tu dices, ahora me encuentro con el ritual previo. Voy buscando información, comparo precios, buscó ofertas. Trató de postergar al máximo la renovación de cosas que ya tengo, pero me resulta más complicado cuando se trata de algo que no tengo. Viva el comercio electronico.

  5. #5 by macaki on 16 Marzo 2009 - 15:18

    Como siempre chicos, os doy las gracias por vuestros comentarios… :-D

    @ LiOnz: la verdad es que cuando lo he escrito me acordaba de vosotros. Creo que en los preliminares y en esa especie de ritual que hacemos para abrir las cajas de nuestros cacharros más deseados, nos vemos reflejados todos. Yo también imagino vuestras caras… ;-)

    @phroc: luego diréis que me enrollo con los comentarios, vaya temita que has sacado, tengo para otro post y de los largos.. ;-)
    Totalmente de acuerdo con lo de internet, es mucho mejor. Y, confieso (lo digo bajito), yo también me leo las instrucciones en la cama… Si vas a un médico a curarte ya me dirás a cuál, vale… :roll:
    Y ahora, al temita… Me considero bastante femenina sí, pero no feminista. Digamos que soy igualitarista en lo que se refiere a cuestiones sociales, trabajo, derechos, política, etc… Me encantaría que no se celebraran determinados días porque me parecen discriminatorios en sí mismos, si no existen para hombres tampoco deberían existir para mujeres, eso nos igualaría en mayor medida… En lo demás, las diferencias entre hombres y mujeres, que voy a decir… pues que me encantan, me gusta la carne no el pescado, respetando siempre a los que opinan de otra manera. La naturaleza creo que es muy muy sabia.
    Y en cuestión de placeres creo que no son comparables unos con otros, ni incompatibles por otra parte, sencillamente. Son muy diferentes, algunos muy necesarios, al igual que las cuestiones que los reportan. Si la comida no nos diera placer al comerla creo que nos moriríamos de hambre. A ver quién se iba a poner a comprar, cocinar, limpiar la cocina, etc.. Y por lo mismo, los seres humanos nos habríamos extinguido, no me hagáis decir lo que no haríamos… vale jijiji. Definitivamente no, no me gusta ir de compras, me gusta más encontrar cosas cuando no las busco. Tengo los gustos muy definidos y llevo mis propias ideas. Cuando voy a comprar me cuesta encontrar cosas que me gusten cuando voy a propósito a por ellas, por eso suelo customizar bastante, les doy mi aire aunque sea con complementos que me encantan… De esto os podría hablar muuuuuuchoooo más, ya os diré… algún día.
    Por lo que te conozco sé que no, pero tu comentario si podría parecer un poco machistilla ehhh… ;-)

    @maeltj: veo que te ha pasado lo mismo que a mí. Se te ha quedado grabado el primer mac como recuerdo y coincides en que los otros no son lo mismo, a mí me pasa igual…
    Ten cuidado que estás en los pasos previos, los que más peligro tienen… A ver esa piedrota que no salte cundo levantes al ídolo ¿o sí? Si es que mola todo mucho lecherrrrrr…. Te apoyo… ¡¡¡qué viva el comercio electrónico!!! ;-)

    Gracias, un abrazo para todos… :-D

(No será publicado)

  • Sobre el autor

    LiOnz

    LiOnz

    Nombre: David

    Apasionado tecnológico, en contacto con ordenadores desde 1989, por trabajo y afición.

    Dispositivos electrónicos, informática, fotografía y diseño digital, son pasiones de toda la vida que le han llevado a probar una gran variedad de productos tecnológicos de consumo.

    Curiosidad, ilusión y espíritu crítico son constantes que aplica en todos los aspectos de su vida, incluído este proyecto: LiOn Designs.

  • Sindicación RSS

    • Any Feed Reader
  • Imágenes

                                                                                                 dsc00057.jpg
  • Mi Flickr

    www.flickr.com
  • Encuesta

    ¿Qué piensas sobre la ampliación de temática del blog?

    Ver resultados

    Loading ... Loading ...
  • Artículos en eBay

  • Internautas TV



  • Estadísticas

    • © 2008-2010 (liondesigns.net)
    • - Actualizado: 21/06/2010
    • - Visitas totales: 75,323
    • - Últimas 24 horas: 67
  • Licencia



    Contenido del sitio protegido por una licencia Creative Common 2.5 España, bajo las condiciones de Reconocimiento - No Comercial - Compartir bajo la misma licencia.