Los viejos tiempos fueron mejores

operadoraLos nuevos tiempos que corren no dejan indiferente a nada ni a nadie. Esta es una afirmación que, sin duda, podríamos trasladar a casi cualquier ámbito que se nos pueda ocurrir. Practicamente todo ha cambiado desde un tiempo hacia aquí, y en el tema tecnológico se nota más aún. Muchos hemos oído o pensado que antes las cosas se hacían mejor y duraban más: una televisión, un frigorífico… casi cualquier aparato eléctrico y/o electrónico fabricado hace unos 15 años gozaba de mayor calidad y durabilidad que los que se hacen hoy día. Yo tengo en casa una lavadora de una marca conocida que compré en el año 1993, y que a día de hoy sigue funcionando a la perfección, y me resisto a cambiarla por otra que consuma menos agua porque me arriesgo a comprar un aparato que me empiece a dar problemas a los tres, cuatro o cinco años. De hecho, con mi frigorífico, también de marca conocida y que compré no recuerdo si en 2002 ó 2003, arrastro un problema menor de termostato desde el segundo año de tenerlo (justo cuando se acabó la garantía), y que tendré que solventar cuando la cosa vaya a más, si es que lo hace. Es lo que tiene la política de ahorro y de “optimización” de costes que venimos sufriendo este tiempo al que me refiero. Ahora te cobran lo mismo por todo… ¡qué digo lo mismo… cobran mucho más! pero dado que hay que maximizar las ganancias, lo habitual es ahorrar además en, por ejemplo, la calidad de los componentes, o en la calidad de fabricación, que repercute directa e inevitablemente en la calidad del producto final.

No quería extenderme tanto con el principio del artículo, pero ya que me ha salido así, así se va a quedar, porque la verdad es que es algo de lo que siempre he querido dejar constancia de alguna forma, aunque el tema particular del post iba por otro camino. Y es que esta merma de calidad a la que hago referencia se hace extensiva, entrando ya en el tema, a los servicios de atención al cliente de las operadoras telefónicas, tanto fijas como móviles, que se han visto especialmente afectadas por estos “ajustes”, especialmente ahora en tiempos de crisis.

Y ya no es sólo que antes llamabas y te atendía una amable señorita que sabías que de alguna forma te iba a ayudar a resolver tu problema, mientras que ahora lo primero que te atiende es una máquina, que tienes que aprender a sortear con malabarismos telefónicos si lo que quieres es hablar con un operador “de carne y hueso” que de verdad te pueda ayudar, todo esto después de llevar 5 ó 10 minutos (de reloj) colgado del teléfono. Es que además se notan esos recortes de forma descarada en el mismo personal que, si lo hemos hecho bien con la máquina, nos acaba atendiendo al otro lado.

Y no lo digo porque se note a la legua que las plantillas de este tipo de empresas están formadas, en su mayor parte, por personas provenientes de América Latina, que todos sabemos que suelen ser una mano de obra más barata. Lo digo porque observo con cierto estupor que quien ahora me atiende al teléfono no tiene ni puñetera idea de lo que me está diciendo, lo cual ya es algo grave, ya no porque me obligue a realizar otra nueva llamada y a repetir el proceso de acceso (los malabarismos) a un operador “de verdad”, rezando para que esta vez me atienda alguien con ciertos conocimientos, sino porque tener a personas responsables de una atención al cliente en estas condiciones es una falta de respeto hacia el cliente, y una muestra de desfachatez sin precedentes.

Al final resulta que has estado cerca de media hora con el teléfono colgado en la oreja, y lo único que has sacado en claro es un cabreo de aúpa, porque encima has tenido que discutir con la persona con la que has conseguido hablar, y por supuesto, el problema por el que habías llamado no te lo han solucionado, y ya no sólo eso, sino que ni siquiera han tomado nota de él.

¿Que por qué os cuento todo esto? Sencillamente quería desahogarme contando mis experiencias, a pesar de que por mucho que me queje será difícil que alguien se tome en serio esta situación. Es algo que ya me ha ocurrido en varias ocasiones (a vosotros también, que yo lo sé), y la última fue el otro día cuando llamé al SAT de mi operador móvil para pedirles que revisaran si en mi línea estaba todo correcto, ya que desde hace un tiempo vengo sufriendo cortes en las llamadas, especialmente el día en cuestión que les llamé.

Después de los malabarismos de rigor, etc. (ya sabéis…), y de contarle mi problema a la persona que me atendió, su sugerencia fue que desactivara el GPRS para que las llamadas funcionasen bien. Me quedé pensativo unos segundos. Le dije que no podía hacer eso porque yo utilizaba conexiones de datos en mi teléfono, y si desactivaba el GPRS tendría que acceder a internet mediante CSD (una llamada telefónica), lo cual repercutiría en otros gastos distintos a los que tengo ahora con la conexión GPRS, aparte de que perdería la opción de realizar/recibir llamadas mientras estoy conectado (puesto que ya tendría una llamada en curso, la de los datos). Según le iba diciendo todo esto, iba cayendo en la cuenta de la “solución” que me había dado, y me iba quedando por momentos, con la boca cada vez más abierta, sin poder creerme lo que estaba oyendo, lo que me estaba insistiendo en que hiciera, mientras yo veía cómo por segundos se iba acrecentando en mí algo que empecé a notar como un enfado. Recuerdo decirle que no me podía creer que me pidiera desactivar un servicio para que funcionase otro, cuando además yo pago porque me funcionen bien los dos… Pero lo curioso y desternillante fue que este agente me afirmó, todo convencido, que él tenía ¡un iPhone con el GPRS desactivado! asegurándome que él se conectaba a internet de la forma en que a mí me indicaba hacerlo, lo cual fue ya la repanocha, y si no me arranqué a reir a carcajadas fue porque mi enfado era ya notable. Después de repetirle que no me podía creer lo que me estaba pidiendo, y que lo único que yo pretendía era que tomara nota de mi incidencia para que alguien cualificado revisara mi línea, no sé si lo que ocurrió a continuación fue que se cortó la llamada o que colgó… En serio, aún no lo tengo claro…

Lo que sí fue claro es que tuve que repetir la llamada y pasar por lo que ya sabéis para acceder a otro operador “real”, repetirle mis datos, explicarle mi problema… La verdad es que fue un alivio encontrarme con una persona que trató mi problema y me dio una respuesta más coherente (¡donde va a parar!). Cuando me quise dar cuenta, había pasado casi media hora, y se me saltaban las lágrimas no sé si por la alegría de haber conseguido que alguien me atendiera medio bien, o del mal rato que pasé con el del “iPhone con el GPRS desactivado”…

Es realmente vergonzoso ver cómo son capaces de tener a personas sin conocimientos atendiendo a unos clientes que, en el mejor de los casos, se ven reducidos a simples “granjas de dinero” (al más puro estilo Matrix), de donde estas compañías sacan todos sus beneficios, que no son pocos. Es vergonzoso ver cómo se deshacen en atenciones para que contratemos sus servicios, pero una vez que lo hemos hecho y si además “osamos” tener algún problema con alguno de esos “servicios”, somos tratados como si no existiésemos. Es vergonzoso tener la sensación de que si quieres que te solucionen un problema en un servicio de atención al cliente, casi debes saber más tú sobre el problema que el mismo agente que te atiende (si es que llega a atenderte un agente), porque si no tienes mucha idea, al final colgarás el teléfono habiendo sido poco menos que engañado, o invitado a poner en práctica una “solución” realmente absurda. Es vergonzoso darse cuenta de que las empresas responsables de estos servicios que pagamos religiosamente (y no lo hagas, que ya verás…) se limitan a contratar los servicios de los llamados call centers para atender a sus clientes, sin apenas preocuparse de si la formación que reciben estos trabajadores es realmente suficiente.

Todo esto me recuerda además al genial artículo que escribió mi compañera bloguera, macaki, a quien le ocurrió algo similar cuando quiso informarse sobre un servicio de internet.

Después de ver estas cosas, y lo que es peor, de ver que son así en todos los sitios, uno se queda compungido y clamando al cielo para, si es posible, no tener problemas, y si se tienen, que sean los menos posibles, deseando además poder reírse de estas cosas… reir por no llorar, desde luego.

Bienvenidos al verdadero “progreso tecnológico”. Ya sabes: cómprate un iPhone, pero eso sí, desactívale el GPRS, que según dicen es lo mejor…

Saludos a todos.

Safe Creative #0907044079255

, , , , ,

  1. #1 by macaki on 4 Julio 2009 - 23:49

    LiOnz… me has dejado con este artículo anonadada y ojiplática… jejeje 8-O

    Mira que susto llevo encima, que yo tengo el ifone con conexión activa a GPRS… guaaaaaaa!!!

    Pero vamos a ver que tendrán que ver las churras con las merinas. Si tienes un problema con un servicio la solución no es cortar otro, vamos digo yo, y teniendo contratados los dos encima. Es de vergüenza el tratamiento que nos dan, sencillamente. No sé el porqué tienen personal no cualificado atendiendo una línea de atención telefónica, bueno sí lo sé pero no debería de ser así. Tendrían que saber darte una respuesta que para eso están, y si honestamente no la saben, pues que lo digan y te pasen con otra persona, no pasa nada, nadie somos infalibles en nuestro trabajo. Me recuerda a mi tema con internet sí sí, gracias por el comentario… ;-)
    Yo tengo todas las conexiones abiertas, que para eso me cobran un montón todos los meses y las quiero utilizar. Cuando me falla el 3G y no tengo Wifi a mano, me conecto por GPRS automáticamente. No me cobran más por ello puesto que yo tengo contratado un volumen de datos, y datos son datos vengan como vengan, estaría bueno, y resulta útil en estas situaciones que comento, más de una vez lo he utilizado… Otra cosa es que se quiera hacer por ahorrar batería o porque sólo se tenga contratada la voz y te conectes vía Wifi gratis por donde puedes, y no quieres que se conecte automáticamente el teléfono con el consecutivo gasto… éste es otro cantar. Será lo que le pasa al susodicho operador, digo yo, sino no entiendo esa desactivación a GPRS… ¿habrá otra razón desconocida, un expediente X quizá? jijiji. En serio, si a alguien se le ocurre otro posible motivo que lo diga porfa… estoy bastante intrigada con el asunto… :roll:

    Uyyyyy y sí que cambian los tiempos, recuerdo yo ahora mi ladrillito azul, mi primer móvil. Un One Touch Easy de Alcatel, qué famosos fueron ehhhhh…. Se me cayó treinta veces y el tío seguía funcionando. Y un nokia que tuve posteriormente se fue contra el suelo una sola vez y adiós teléfono… y con éste no te digo nada, más vale que no pase… :-?
    Ahora no cabe duda de que todo es más liviano, supernano, digital, diseño ultrasofisticado, pero en el fondo son peores. Malos componentes, etc. etc. duran menos los cacharros, bastante menos… Pero si estamos hablando como los abuelillos!! que siempre dicen: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Por algo será… :lol: :lol: :lol: :lol:

    Un abrazo… :-D

  2. #2 by phroc on 4 Julio 2009 - 23:58

    Te podría contar historias de éstas durante horas. A todos nos ha pasado y nos pasa cada vez más… Y lo peor es que no se salva nadie. Todas las grandes empresas, del sector que sea, pecan de lo mismo. Es como un mal generalizado que va a peor. Creo que ya he comentado en alguna ocasión que mis reclamaciones las suelo hacer por escrito porque, por lo general, me da mucho mejor resultado que de viva voz y además pierdo menos tiempo y sobre todo me pongo menos nervioso. Creo que de ahora en adelante deberíamos valorar ya no el precio de un producto/servicio a la hora de comprarlo, sino la calidad de la atención al cliente. Desgraciadamente todas las empresas/operadores son exactamente iguales en este aspecto: malísimos y lejos de arreglarlo no hacen más que empeorarlo…

    Me alegro de poder leerte más a menudo en este espacio virtual!!!

  3. #3 by LiOnz on 8 Julio 2009 - 12:28

    Y de nuevo se repite la historia con otro agente de atención al cliente, también “sudamericano”… No se trata de ser “racista”, pero la estadística se empieza a tornar alarmante… Tres problemas (el del artículo, éste que cuento ahora y uno que no he contado) en menos de tres semanas, y los tres con un agente “latino” involucrado…

    Resulta que anteayer llamé a una empresa financiera de la que soy cliente desde hace bastante tiempo, con la que tengo una línea de crédito que ha sido recientemente modificada de forma unilateral por la misma empresa en 3 ocasiones. Las dos anteriores llamé para solicitar que volvieran a dejarme el servicio tal y como lo tenía cuando lo contraté, pues me ofrecían una cantidad de dinero que yo no deseaba. Es decir, que ampliaban esa línea de crédito. La llamada de anteayer fue para solicitar exactamente lo mismo por tercera vez.

    El agente que me atendió, después de tenerme al teléfono bastante rato mientras, supongo, consultaba el tema, al final me decía que aunque el límite de mi crédito era el que yo tenía originalmente, el máximo era la nueva cantidad que me ofrecían, y que no se activaba si no sobrepasaba mi límite original. Sin embargo mi saldo disponible incluía esa nueva cantidad. Además, afirmaba que dependía de mí que no se activara esta ampliación si yo hacía “buen uso” de mi tarjeta. Para empezar: si esa ampliación no estaba disponible aún, ¿por qué mi saldo disponible incluía este nuevo límite? Y por otra parte: ¿depender de mí? ¿buen uso? No sabía que un servicio de este tipo dependiera del cliente (siempre he creído que dependía de lo que me ofrecía la entidad) y por otra parte, no sabía que este tipo de servicios no deseados se activaran haciendo “mal uso” de la tarjeta… El caso es que solicité que no quería ese límite máximo, y que me dejara mi disponible tal y como lo tenía antes, y sin posibilidad de ampliación. El agente en cuestión no paraba de insistirme en lo mencionado anteriormente, empecinado en ello de forma inamovible. No me sirvió de nada insistir, ni discutir… no conseguí lo que pretendía.

    Pero lo curioso es que, para realizar otra gestión que necesitaba hacer, este agente me pasó con una compañera de otro departamento, una chica española, a la que, después de realizar dicha operación, le pregunté si podía hacer lo que antes solicité, sin éxito, al chaval que me atendió antes. Mi sorpresa fue mayúscula cuando esta chica me dijo que “por supuesto”, y que se trataba de una operación perfectamente posible, fácil de realizar, y además respondía a las preferencias del cliente (es decir, que si quisiera, podría variar el límite de mi línea de crédito según me venga en gana, siempre que sea a la baja, evidentemente). Me quedé boquiabierto y seguidamente le pregunté el motivo por el cual este compañero suyo no había atendido mi petición de la misma forma en que ella lo había hecho… No me supo responder.

    Conclusión: según mi humilde experiencia, cada vez que llame a algún SAT y me atienda una persona cuyo acento me delate que se trata de alguien proveniente de un país sudamericano, le daré la oportunidad de atenderme, por supuesto, pero a la mínima impresión de que algo “no me cuadre”, colgaré directamente y volveré a llamar, intentando esta vez que me atienda alguien “de la tierra”.

    Siento parecer racista. En realidad no lo soy. Pero mi experiencia es la que es, y veo que con estas personas siempre me he tenido que alterar para intentar que me atiendan en algo que, a priori, parecía lógico. Aunque lo que no parecía lógico era lo que estas personas me ofrecían como solución en el 100% de los casos en los que me he visto envuelto en algo así, insistiendo e incluso discutiendo conmigo, empecinados en la idea de que lo que me decían era lo correcto, a pesar de que yo sabía que no lo era, como posteriormente he podido constatar en ese mismo 100% de los casos, cuando después contactaba con otro agente que sí me atendía correctamente. Es increíble, pero es así. Y no sólo me refiero a estas 3 últimas semanas, sino a otras cuantas ocasiones anteriores cuyo recuerdo es exactamente el mismo. Si no fuera porque lo he vivido, me costaría dar crédito a todo esto.

    No sabría a quien culpar, si a las propias empresas por el poco cuidado que tienen a la hora de formar a estos agentes, o a los mismos agentes en cuestión, que se atribuyen conocimientos y facultades para contarte, si no tienen la certeza de lo que están haciendo, lo primero que en ese momento les venga a la cabeza, haciéndolo una “verdad indiscutible”. Quizás sea cierto lo que digo de ambas partes, y por tanto la culpa sea compartida… El hecho es que el asunto está llegando a unos límites realmente intolerables. No sé cómo va a acabar esto, la verdad.

    Es como dice phroc, un mal generalizado, un “virus” del que no se salva casi ninguna empresa que necesite tener activo un canal de atención a sus clientes. Quizás sea mejor esa solución de la que hablas, y enviar, en la medida de lo posible, esas consultas y solicitudes por escrito, email o fax… Pienso que, efectivamente, de esta forma tendremos más posibilidades de evitar que nos atienda uno de estos “agentes de pacotilla”. Lo malo es que no siempre es posible, a priori, hacerlo de este modo. Aunque todo es cuestión de indagar.

    Y efectivamente, como dices, merecería la pena valorar no sólo el bien que vamos a adquirir, sino a la propia empresa y a su servicio de atención al cliente, aunque desgraciadamente, si hacemos esto, probablemente nos quedarían dos, como mucho tres empresas a las que podríamos “entregarnos” tranquilamente como clientes… Así que menudo panorama…

    Más te vale, macaki, que no tengas un “expediente X” con tu iPhone, porque a saber por dónde te podrían salir, amén del tiempo que tardarás en ver solucionada tu incidencia… No te digo nada como tengas la misma “suerte” que he tenido yo… Quizás sean mejores esos tiempos de tu ladrillito azul… Al menos cuando llamabas te atendía una persona “real”, y siempre te solucionaban el problema o te resolvían la consulta, y no cabía duda de que lo que te decían era lo que había, y efectivamente era así. Hoy más te vale llamar dos y tres veces para asegurarte de que la respuesta que te han dado coincide y es la correcta, o al menos de entre las soluciones correctas, si no fuera la única posible. De lo contrario, podrías verte desactivando el GPRS en tu ifon, conectándote a internet mediante una llamada, como sin duda es lo recomendable según algunos “expertos”…

    Saludos a todos. Siento el comentario tan largo, pero tenía que contarlo…

(No será publicado)

  • Sobre el autor

    LiOnz

    LiOnz

    Nombre: David

    Apasionado tecnológico, en contacto con ordenadores desde 1989, por trabajo y afición.

    Dispositivos electrónicos, informática, fotografía y diseño digital, son pasiones de toda la vida que le han llevado a probar una gran variedad de productos tecnológicos de consumo.

    Curiosidad, ilusión y espíritu crítico son constantes que aplica en todos los aspectos de su vida, incluído este proyecto: LiOn Designs.

  • Sindicación RSS

    • Any Feed Reader
  • Mi Flickr

    www.flickr.com
  • Encuesta

    ¿Qué te parece el cambio de aspecto del blog?

    Ver resultados

    Loading ... Loading ...
  • Artículos en eBay

  • Internautas TV



  • Estadísticas

    • © 2008-2009 (liondesigns.net)
    • - Actualizado: 06/02/2010
    • - Visitas totales: 43,965
    • - Últimas 24 horas: 80
  • Licencia



    Contenido del sitio protegido por una licencia Creative Common 2.5 España, bajo las condiciones de Reconocimiento - No Comercial - Compartir bajo la misma licencia.