No es el título de un cuento. Tampoco un sueño. Mucho menos un arrebato de cursilería. El título de este artículo se refiere a mi último descubrimiento: una lámpara. Sí, hoy me he decidido a escribir sobre una lámpara. Puede parecer curioso, pero cuando la vi en funcionamiento por primera vez en casa de un familar un día de estas ya pasadas fiestas navideñas, me quedé gratamente sorprendido y muy interesado, cada vez más, hasta el punto de que finalmente decidí adquirir una. Y después de disfrutarla unos días y ver sus posibilidades, he decidido dedicarle esta entrada. Philips LivingColors . Ese es su nombre.
Muchas veces ocurre que nos topamos de frente y sin esperarlo con algún producto que, a pesar de su precio o su utilidad, nos ha cautivado de tal forma que lo único que acaba por importarnos es hacernos con él a toda costa, removiendo cielo y tierra hasta que lo conseguimos. Supongo que no sólo yo se ha sentido alguna vez empujado a algo así, espero… Pues bien, esta lamparita ha sido uno de esos objetos que me han cautivado de esta forma. Es lo que se podría definir como un flechazo tecnológico.
Para ser lo más explícito posible, diré que se trata de un modelo de segunda generación (generación 2, según Philips), que al parecer da un 50% más de luz que la primera, detalle que me parece a priori algo exagerado, a tenor de la comparación mental que he podido hacer al recordar cuando la vi, como he dicho, en casa de un familiar, la cual era de primera generación.
Pero obviando estas pequeñas puntualizaciones y entrando de lleno en materia, la LivingColors funciona gracias a 7 potentes LED de distintos colores (básicos, supongo) y blancos, cuya luz se logra combinar de tal forma que adquieren la capacidad de mostrar una gama de 16,7 millones de tonalidades. Se maneja con un atractivo, sencillo y táctil mando a distancia, en el que además de elegir la intensidad de luz, es posible escoger tanto el color, como la saturación del mismo. Es la combinación de estos dos últimos controles lo que nos permitirá acceder a una gama tan amplia de colores.
Funcionando es una pequeña maravilla, ya que el tipo de luz que hayamos escogido nos crea en la estancia un ambiente realmente acogedor, incluso en función del momento del día o de nuestro estado de ánimo. Así, por la noche, una vez que logramos sentarnos en el sofá para ver algo de televisión antes de ir a dormir, una luz verde tenue y moderadamente saturada crea un ambiente muy cómodo en el que realmente es posible relajarse. De igual forma, he descubierto que por la mañana, cuando me levanto para ir a trabajar, una luz morada muy tenue me sirve para vestirme tranquila y relajadamente, sin la brusquedad que supone el tener que encender una luz convencional justo después de levantarse, lo cual me parece, personalmente, muy molesto. Con una luz amarilla intensa es posible crear un ambiente soleado, a pesar de que en la calle el día sea gris y esté lloviendo a mares.
En definitiva, un producto que, en mi humilde opinión, incide positivamente y en cierta medida en nuestra calidad de vida, ya que por una parte podremos disfrutar de la llamada cromoterapia (terapia de colores), que si bien ésto puede parecernos incluso una tontería, la verdad es que simplemente el hecho de poder disfrutar de los ambientes que se pueden crear gracias a las distintas tonalidades de color es una auténtica gozada, si me permitís la expresión. De hecho, tengo en mente adquirir otra de estas lámparas, con idea de colocar ambas en sitios estratégicos del salón y conseguir ambientes aún más intensos y pronunciados, ya que, dependiendo de la extensión de la estancia donde la coloquemos, una lámpara sola podría antojarse insuficiente. Aunque esto va según gustos particulares. Lo bueno es que pueden controlarse varias lámparas con un solo mando a distancia, lo que nos evitará tener que ajustar la luz independientemente en cada una de ellas (se puede hacer, pero a priori no tiene mucho sentido).
Existen dos versiones de LivingColors: la normal y la Mini. Esta última, además de ser más pequeña, cuenta con una gama de 256 colores, y es de suponer que la intensidad máxima de luz será menor a la de su hermana mayor. Philips también ofrece unos apliques que pemiten colgarlas en el techo o en la pared, y unos soportes que permiten convertirlas en lámparas de pie.
En definitiva, se trata de una de estas inversiones que se disfrutan de una forma “distinta”, y desde luego que no me arrepiento de haberla adquirido. Muy recomendable para amantes de la decoración o simplemente de los que tengan el gusanillo de probar y disfrutar de distintos ambientes en la estancia preferida de su casa.
Más información: Microsite de LivingColors





LiOn Designs es la evolución de varios proyectos que finalmente han tomado forma en este humilde blog, donde, además de dar cabida a temas relacionados con la tecnología, el diseño o la fotografía, por ser temas que me apasionan, también se abre a cualquier tipo de anécdota o reflexión, como cualquier otro blog personal. La idea no es tanto "estar a la última", pues para eso hay otros sitios muy buenos en internet con esa misión. Simplemente ofrezco mis experiencias, opiniones y análisis personales, tratando de ser objetivo cuando el tema lo requiera. Espero que disfrutéis.





#1 by macaki on 19 enero 2010 - 23:36
Qué cacharrillo más majo y original traes en esta ocasión LiOnz. Verdaderamente me parece chulísimo y por cierto, nada cursi. A mí me encanta el colorido, siempre da vidilla…
Yo sí creo en la cromoterapia, como en la aromaterapia y la musicoterapia. Tengo muy claro que las cosas que nos entran por los distintos sentidos, pueden afectar en nuestro estado de ánimo de una manera efectiva. No pongo en duda que el color que percibamos en una estancia puede alterar nuestro estado de ánimo, así como lo hace los distintos días y las estaciones del año por efecto de la luz natural. A mí por ejemplo, me parece muy molesto una iluminación muy fuerte cuando quiero descansar, y me molesta sobremanera comer sin apenas luz, me gusta ver los alimentos. Huyo de Restaurantes en los que la luz es deficiente, como lo hago de locales con demasiada luz para tomar algo relajadamente. Por todo ello, esta lámpara, o más bien, artilugio jejeje, me parece muy bonito y majísimo sobre todo para crear ambiente. La idea es muy buena y con ese mando a distancia y esa mezcla de saturación y colores, en la grande, ofrece una variedad impresionante de matices… Por cierto, el diseño me recuerda mucho a los altavoces de mi ordenador media bola, o el lamparito como lo llaman otros…
Resumiendo, muy buena compra y me ves buscándola por ahí para verla funcionando, ya me dirás en dónde la has pilladooooo… jijiji
Saludos…
#2 by LiOnz on 20 enero 2010 - 23:01
La lámpara es una gozada, la verdad. Lejos de arrepentirme, creo que incluso copraré otra para que el ambiente en el salón sea más intenso. Me encanta. La compré en el sitio más barato en el que la encontré: Pixmanía. Y si quieres verla funcionar, lo mismo en el Corte Inglés lo puedes hacer.
Saludos